Perdona que haya sido tan insistente en la reunión que tuvimos en persona. Pero gracias por acceder y por recibirme. Gracias por la reprensión y retroalimentación que me dieron. No sabía que se estuvieran guardando tantas cosas. Ahora comprendo el cambio de actitud en ustedes en las últimas semanas. Cuanto me hubiera gustado que hubieran tenido la libertad de ventilar todas cosas conmigo en vez de guardárselas y esperar a que yo los abordara. Pero bueno, gracias a Dios pudimos charlar. Hay cosas que surgieron en la plática que en ese momento no pude contestar, pues iba principalmente en plan de escucharlos, pero me gustaría contestarles por este medio algunos puntos que sacaron en la conversación. Aunque la mayor parte del diálogo y acusaciones vinieron de tu esposa, las considero también tu postura pues nunca la corregiste en nada de lo que dijo, y es esta postura compartida por ustedes dos lo que quiero contestar.
¿Los rumores son señal de que algo está mal con la iglesia y el liderazgo?
En la platica mencionaron que “hay muchos rumores que están surgiendo en torno a Minas, mucha ‘polvadera’ que la iglesia no debería estar levantando.Y que si está sucediendo eso, algo mal está con la iglesia y con el liderazgo pues no estamos siendo buenos representantes de Dios pues estamos dando pie a que se hable mal de su embajada; que tal vez somos laxos en el pecado que permitimos. Que cuando hay una iglesia que tiene mucho mal testimonio, el obispado tiene que tomar cartas en el asunto”.
En parte estoy de acuerdo contigo, por eso escribo esta epístola para acallar en la medida de lo posible las lenguas mentirosas que se levantan a hablar mal de nosotros y la iglesia que Dios nos ha levantado a pastorear. Sin embargo, el Señor nos advirtió que la gente iba a hablar mal de nosotros:
Basta con que el discípulo sea como su maestro y el siervo como su amo. Si al jefe de la casa lo han llamado Beelzebú, ¡cuánto más a los de su familia! (Mt.10:25)
y nos invitaba a que lo tomáramos con la mejor actitud:
Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persiga y levante contra ustedes toda clase de calumnias. 12 Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas que los precedieron a ustedes. (Mt.5:11-12)
De hecho nos advertía que deberíamos preocuparnos cuando todos hablen bien de nosotros:
¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas. (Lc.6:26)
Y guardar el testimonio para que se avergüencen de sus críticas:
Mantengan siempre limpia la conciencia. Entonces, si la gente habla en contra de ustedes será avergonzada al ver la vida recta que llevan porque pertenecen a Cristo. (1Pe.3:16)
En los primeros siglos a los cristianos los acusaban de un montón de cosas: de ateos (por negara a los dioses), de traer catástrofes naturales (por enojar a los dioses), de beber sangre en sus reuniones (por la santa cena), de fomentar el pecado (Ro.3:8), etc. Y las difamaciones no solo se levantan de parte de los incrédulos, sino también de los creyentes como bien advierte la Biblia (Tit.3:2; 3Jn.1:10). Y tiene sentido pues el enemigo utilizará a cualquiera que se deje ser usado por él, sin importar si es creyente o no, y va a levantar dichos falsos rumores mientras que la persona o ministerios estén haciéndole guerra, por eso debemos preocuparnos cuando todos empiecen a hablar bien de nosotros (como advirtió Jesús).
Así que la gente va a hablar mal aunque uno ande como Jesús, lo importante aquí es ver si es correcto o no lo que dicen o si son puras habladas. Cuando les cuestioné en cuanto a los rumores que habían escuchado, todos y cada uno de ellos les demostré que era falso: ¿asuntos de inmoralidad sexual que supuestamente estábamos permitiendo? ya se habían atendido desde hace tiempo pero no se habían enterado, ¿asunto de filtraciones de comentarios que se dan en consejería? resultó ser información que la persona nos pidió que utilizaramos para advertir a otros, y así con cada rumor que trajeron sobre la mesa, demostrando que, efectivamente, son puros chismes y difamaciones, lo que me lleva al siguiente punto:
Juico a la ligera
El juicio a la ligera es la formulación de una opinión personal acerca de alguien sin hacer una correcta averiguación, basados en rumores, apariencias o suposiciones. El Señor nos ordena:
No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio. (Jn.7:24)
Y ustedes han estado cayendo en ello: rumores que recibían, no los verificaban, los aceptaban al punto de decidir exhortarme en base a ellos, sin averiguar primero conmigo sin son ciertos o no. La Biblia dice:
El primero en presentar su caso parece inocente, hasta que llega la otra parte y lo refuta. (Pr.18:17)
Me exhortaron en base a dichos rumores para luego darse cuenta que estaban equivocados. Lo mismo sucedió cuando en la platica me acusaron de “torcer juicios que miembros han hecho contra mí porque: ‘yo soy el que tengo el control ahí’ y porque tengo a pura gente ignorante, adoctrinada con mis talleres, que solo tienen mi versión de las cosas y se quedan callados ante mi. Así nadie puede encontrarme culpable nunca”. Me acusaron de todo eso sin hacer ninguna averiguación, asumiendo la ignorancia de la gente de la iglesia y sin saber que participó como juez gente fuera de Minas. Cuando los fariseos condenaban a la ligera a Jesús, Nicodemo lo defendía diciendo:
¿Acaso nuestra Ley condena a un hombre sin antes escucharlo y averiguar lo que hace? (Jn.7:51)
Debo reconocer que escucharles emitir juicios a la ligera con tanta contundencia, convicción e indignación, sin escucharme o averiguar primero, me dejó pasmado. Jamás pensé de ustedes dicho comportamiento.
¿La exhortación no se cuestiona?
No solo la exhortación y sus juicios estaban mal fundados sino que además me dijeron: “que la exhortación no se cuestiona, no se debate, ni se aclara aunque esté mal fundada… se debe escuchar en silencio, y aceptar con humildad. Que si se aclara, no se está aceptando la exhortación; que la exhortación no es acusación, no es inquisición porque nadie te está juzgando, sino que son invitaciones, son guianza, es sabiduría que puedes tomar o no“.
Primero, tenemos que entender que en este contexto estamos hablando de exhortación como sinónimo de corrección, de reprensión, o de crítica constructiva. Para querer exhortar o reprender a alguien es porque ves que está haciendo algo malo, sino, no le darías una reprensión sino una felicitación por el bien que está haciendo. Así que sí hay un juicio de valor dentro de ti para realizar la exhortación: “el hermano está haciendo algo malo, o está mal en su postura”, y una acción en acorde a ello: “lo voy a incitar a que deje de hacer lo malo y haga lo bueno”. Así que, si te exhorto a que te pongas a trabajar, es porque veo que estás de flojo, si te exhorto a dejar la inmoralidad sexual es porque creo que estás en ese pecado. De igual manera, si me estás exhortando a que ponga la iglesia en orden, es porque crees que hay desorden y pecado en ella, como tú mismo aseveras: “tienes un grupo lleno de gente que no tiene pastor, ni tiene rienda, ni tiene en este dirección y no tienen madurez y les gusta darle vuelo a su pecado“. Como puedes ver: tu misma exhortación conlleva un juicio de valor y una acusación de que algo se está haciendo mal.
¿Puede estar equivocada? Claro, como te demostré arriba cuando hablé de tus juicios a la ligera. ¿Es necesario aclararlo? Solo piensa: la persona que exhorta ya se hizo un juicio de valor con respecto al exhortado y a la situación, y si está mal y uno no quiere que dicha opinión negativa no dañe la relación, claro que debería de aclararse el asunto, o ¿crees que sería mejor dejar que la persona se quede con una mala impresión y se dañe la relación? Esto no es cerrarse a la crítica constructiva, pero sí es corregir la crítica o exhortación infundada.
Cuando Jesús detectó que estaban pensando mal del bien que hacía no demoró en hacer la pertinente aclaración:
Algunos de los maestros de la Ley murmuraron entre ellos: «¡Este hombre blasfema!». 4 Como Jesús conocía sus pensamientos, les dijo: —¿Por qué dan lugar a tan malos pensamientos? 5 ¿Qué es más fácil, decirle: “Tus pecados quedan perdonados” o decirle: “Levántate y anda”? 6 Pues, para que sepan que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados —se dirigió entonces al paralítico—: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. (Mt.9:3-6)
Cuando lo criticaban sin fundamento, presentaba su defensa:
—¡Samaritano endemoniado!—replicó la gente—. ¿No veníamos diciendo que estabas poseído por un demonio? 49 —No—dijo Jesús—, no tengo ningún demonio. Pues yo honro a mi Padre; en cambio, ustedes me deshonran a mí. (Jn.8:48-50)
Cuando notaba que lo querían “mal-exhortar” no se quedaba callado, sino que les corregía la exhortación:
Entonces Jesús les dijo: «Seguramente ustedes me citarán el proverbio que dice: “Médico, cúrate a ti mismo” para decirme: “Haz milagros aquí en tu propio pueblo como los que hiciste en Capernaúm”. 24 Pero les digo la verdad, ningún profeta es aceptado en su propio pueblo. (Lc.4:23-24)
Igualmente Pablo, ¿aceptaba la crítica sin defenderse o sin aclararla? No:
Esta es mi defensa contra los que me critican: 4 ¿Acaso no tenemos derecho a comer y a beber?… (1Co.9:3-4)
Pues algunos dicen: «Las cartas de Pablo son exigentes y fuertes, ¡pero él en persona es débil y sus discursos no valen nada!». 11 Esas personas deberían darse cuenta de que nuestras acciones, cuando lleguemos en persona, serán tan enérgicas como lo que decimos en nuestras cartas, que llegan desde lejos (2Co.10:10-12)
¿Que tal Juan? Juan tampoco se quedó en silencio ante las acusaciones que se levantaron en su contra:
Le escribí a la iglesia acerca de esto, pero Diótrefes—a quien le encanta ser el líder—no quiere tener nada que ver con nosotros. 10 Cuando yo vaya sacaré a relucir las cosas que hace y sus infames acusaciones contra nosotros. (3Jn.1:9-10)
Entonces ¿puede ser cuestionada la exhortación? ¡Claro! ¿por qué no? Si te están exhortando a dejar de dar falsas enseñanzas ¿acaso no preguntarías cuáles dichas falsas enseñanzas?, ¿acaso no pedirías que te muestren con la Biblia cuál es el error? Como Jesús dijo ante sus acusadores:
—Si he dicho algo malo —respondió Jesús—, demuéstramelo. (Jn.18:23)
Pero ustedes dicen que es inmoral (señal de orgullo) cuestionar la exhortación, y me citas a ChatGPT para ello y no la Biblia; me acusas de que “mi liderazgo está en rebeldía, en manipulación, en anarquía, y que tergiverso la Palabra de Dios” y esperas que acepte dichas terribles acusaciones en silencio, sin cuestionar nada, pero yo te contesto lo mismo que Jesús: “si he dicho algo malo, demuéstramelo”.
Lo reprendes en privado
La Biblia dice que si vez una falta en tu hermano vayas y se lo hagas ver para evitar que se descarrie:
…ve a solas con él y hazle ver su falta. Si te hace caso, has ganado a tu hermano. (Mt.18:15)
Hay episodios en los que se tiene que hacer públicamente (Ga.2:14, 1Ti.5:20), pero en general se aborda a la persona en privado.
Hace tiempo un hermano de la iglesia me acusó de predicar terribles herejías, y en vez de venir conmigo para corregirme como la Biblia enseña, comenzó a hablar de ello con medio mundo a mis espaldas. Le exhortaron a que viniera conmigo y me exhortara en persona pero no lo hacía. Cuando me enteré lo que estaba diciendo lo abordé y le dije: “hermano ¿que ando enseñando herejías? ¿me podría mostrar cuales herejías?” y me contestaba que no, que prefería no hablar el tema conmigo, a lo que yo le decía: “¿no le preocupa mi alma? ¿no le importa que me pierda o acarré juicio por enseñar herejías?”… y aún así se resistía. Cuando por fin accedió a platicarme, estudiamos la Biblia juntos y se dió cuenta que él estaba mal y que no había ninguna herejía en mi enseñanza.
Al parecer algo similar ha pasado aquí, pues me entero de boca de terceros de las acusaciones que has levantado en mi contra (que soy manipulador y falso maestro, etc.). Hubiera dudado de ellas si no es porque concuerdan con lo que ustedes me dijeron en persona. No me pesa que tengan una mala opinión, sino que no hayan tenido la libertad para comentarmelo de frente, pero sí ante otra gente, y que si yo no les abordo a ustedes para que me den retroalimentación, ni siquiera me lo hubieran dicho de frente. De gente ajena a mi o al ministerio sería entendible que sucediera eso, pero no de un amigo y un hermano con quien se acordó servir al Señor en conjunto. Supongamos que fuera cierto ¿no te preocupaba mi alma? Deja tu mi reputación, pero ¿mi alma? Y cuando les pregunto las razones de dichas acusaciones me salen con que “la exhortación se debe recibir sin cuestionar y sin hacer aclaraciones”. ¿Really? La cobertura que la Biblia enseña es la que da el cuerpo de Cristo para corregirnos, amonestarnos y exhortarnos con toda sabiduría:
Instrúyanse y exhórtense unos a otros con toda sabiduría (Col.3:16)
pero al parecer ustedes en su exhortación quieren dejar a la gente en total ignorancia… no solo no explican la razones de sus acusaciones, sino que cuando te pido “¿me podrías dar la base bíblica de tu aseveración de que la exhortación no se cuestiona ni se aclara?” me dices “búscala”.
Cuidado con el operar Jezabelico
Buscar corregir, exhortar o amonestar a un hermano sin darle la oportunidad de aclarar el asunto, o defenderse, o sin ayudarle a entender las bases y las razones de la acusación, es típicamente fruto de un operar carnal y demoniaco. De hecho, es un operar jezabelico (por favor lean la epístola que tengo escrita sobre el tema). La gente woke, quien está bajo dicho operar, es precisamente lo que hace: sí algún artista o figura pública dice algo que no les agrada, lo atacan de racistas, homofóbicos, fascistas, etc., sin probar o dar explicaciones de dichas acusaciones, pero sí exigiendo que los acusados las acepten y se disculpen, y por la presión, se terminan disculpando. Y eso es lo que están tratando de hacer.
Jezabel, la esposa de Acab, en la Biblia tu vez que se caracterizaba, no solo por manipular a su marido a placer, sino también por las acusaciones y condenaciones en falso que levantaba contra la gente, como en el caso de la viña de Nabot (1Re.21). Esto nos enseña que las acusaciones que el demonio de Jezabel levanta están basadas en “impresiones espirituales” o en “meras opiniones” o “rumores” que se afirman con contundencia pero no tienen fundamentos reales, es decir, son mentirosas. Por lo mismo se vienen abajo cuando se cuestionan, cuando se les pide razones y/o bases bíblicas. Así que para contrarrestar dicho operar demoniaco uno tiene que pedir base bíblica, razones y pruebas de las acusaciones. Obviamente, eso molesta a los demonios, pues para que que su mentira prospere tienen que censurar o evadir todo escrutinio que le pudieran hacer.
No digo que ustedes estén bajo dicho operar, pero sí en el riesgo de caer en él si no ofrecen pruebas y base bíblica para cada una de sus acusaciones que tienen en mi contra. Estas son las acusaciones que me presentaron cuando estuve con ustedes:
- “Que mi liderazgo está en rebeldía, y en anarquía”.
- “Que soy un pastor que presiona, manipula y controla a la gente para que se haga lo que yo quiero”.
- “Que soy un falso maestro que tergiversa las escrituras y que no se me debe seguir”.
- “Que tengo a pura gente ignorante, adoctrinada por mis talleres, que ellos no tienen mas que mi versión de las cosas, y que se quedan callados ante lo que yo diga”.
- “Que nadie me frena ni me dice nada cuando estoy mal y que solo hago lo que quiero”.
- “Que mi cuerpo de ancianos todos son unos neófitos que no tienen suficiente conocimiento”.
- “Que la iglesia que tengo es un grupo que está sin pastor, que no tiene rienda, ni dirección, ni madurez y les gusta darle vuelo al su pecado, que todos traen un mugrero.”
- “Que somos una iglesia que tiene mucho mal testimonio con cosas que no hemos rendido a Dios y que por esto levanta tanto polvo en rumores”
- “Que estamos mal por no te tener “cobertura” (porque nuestro ministerio no está sujeto a otro ministerio con mayor reconocimiento)”.
Son acusaciones muy delicadas, la cuales, si son ciertas, es vital que lo demuestren por el bien del cuerpo de Cristo. Créanme yo estoy ávido de corregir cualquier error que se me demuestre con evidencia y con la Biblia. Sin embargo, si no pueden probar dichas acusaciones estarían evidenciando un operar Jezabélico de lo cual se tendrían que arrepentir y liberar. Se los digo porque no quiero que se desvíen como ya les ha pasado en ocasiones anteriores. Y please no utilicen “revelación espiritual” para probar sus acusaciones, pues se que tu esposa es dada ello. En una ocasión le dijo a una hermana: “Dios me reveló que Alberto tenía un pecado oculto” (sin especificar qué ni probar nada), y luego en otro episodio me escribió “Dios me habló de ti… que hay orgullo en tu corazón”, sin probarme con hechos o síntomas tal cosa. Toda palabra profética y revelación espiritual se debe juzgar (1Co.14:29), así que ese tipo de revelaciones no sirve para juzgar a otros, sino solo para persuadir de pecado cuando Dios se lo corrobora al que la recibe. Entonces los animo a que me exhorten “con toda sabiduría”: con evidencia y con la Biblia. Se que tú eres muy racional, muy lógico, así que no se te dificultará demostrar con buen argumento, con buena evidencia, y con base bíblica cada uno de los puntos de los que me acusaron.
¿Es difícil exhortarme?
En la plática me comentaron que: “no estoy abierto realmente a la exhortación, que estoy constantemente a la defensiva, que nadie me puede decir nada porque nadie me va a ganar, que siempre voy a tener una instrucción al respeto para batear y para evadir la exhortación. Entonces, realmente nadie me exhorta porque no tengo la apertura verdadera. Que me puedo sentar con ustedes a recibir la exhortación, pero luego la debato y no la tomo en silencio. Que esa es una de las principales cosas que la gente habla de mi… y por ese motivo ustedes se mantenían a distancia sin exhortarme como debe ser, porque no tiene caso… que no se van a desgastar en eso”
Su apreciación es incorrecta y, otra vez, basado en rumores, pues puedo darte un listado de personas que han venido a exhortarme y les he aceptado la exhortación. Pero es cierto, es difícil hacerlo, pues cuando alguien quiere exhortarme de algo con lo que no estoy de acuerdo pido que se me convenza con evidencias, con base bíblicas y/o buenos argumentos. Como dijo Jesús: “si he dicho algo malo, demuéstramelo”. La gente que no es capaz de eso, me saca la vuelta porque no tienen con qué defender sus acusaciones. Pero supongamos que tienes un buen punto pero no lo supiste defender bien en el proceso de exhortación y la contraparte no te entendió o no lo aceptó ¿que dice la Biblia que debes hacer? Dice:
si no te hace caso, toma a uno o dos más contigo y vuelve a hablarle, para que los dos o tres testigos puedan confirmar todo lo que digas. (Mt.18:16)
Nota que no dice que la evadas, o que dejes de exhortarla, pues eso sería un acto de desamor. No, sino al contrario, te dice que vuelvas a insistir con testigos para que junto con ellos se confirme todo lo que estás diciendo. Ojalá no presten oídos sordos a la instrucción del Señor para seguir el criterio de hombres. Dios es sabio en lo que instruye pues en ocasiones en el ejercicio de probarle su pecado al hermano exhortado, sale a relucir que el equivocado era el que lo exhortaba, y no se hubiera dado cuenta de ello si no se hubiera metido en este ejercicio que Jesús instruye.
Con respecto a las acusaciones de “adoctrinar gente” te invito a que leas esta epístola>> y con respecto al tema de la cobertura te invito a contestar estas preguntas>>, y con respecto a los rumores de que somos una secta te invito a ver este predicacion>>. También te dejo los siguientes estudios que arrojarán más luz a toda esta problemática:
El Chisme y la Calumnia
El pecado de tu prójimo
Juicio a la ligera
Lealtad y fidelidad en crisis
Demonio de Jezabel
El Pecado del Orgullo
Tal vez te sea mucha información y mucho trabajo, pero es necesario, porque hablar por hablar cualquiera puede hacerlo, pero hablar con evidencias y fundamento, solo unos pocos. Sé de los pocos.