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Difamaciones y chismes contra el liderazgo

Es muy delicado el proceder que están tomando en cuanto a todo este asunto de la hermanita que acudió con ustedes para “consejería”. Quería verme con ustedes en persona para exhortarlos, pues no es correcto su actuar. Así que les escribo esta epístola para instruirlos a ustedes y a la iglesia en cuanto a este tema.

Tengan cuidado de los chismes disfrazados de “consejería”

Una forma sutil de poder inyectar un chisme en el corazón de las personas, además de las “peticiones de oración”, es por medio de “consejería”: llega la persona en busca de consejería, se abre con ustedes y les cuenta su problemática, que no es otra cosa mas que un chisme que acusa o difama a una persona. Cuando escuchan estas consejerías deben estar muy conscientes de que lo que escuchan es solo una versión de la historia, y las pruebas, cuando son incompletas o modificadas, pueden llevar a conclusiones equivocadas que los podría llevar a cerrar su corazón hacia el acusado. La Biblia dice:

El primero en presentar su caso parece inocente, hasta que llega la otra parte y lo refuta. (Pr.18:17)

Si ustedes compran la versión escuchando solo a una persona cometen el pecado de juzgar a la ligera. Jesús ordenó:

No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio. (Jn.7:24)

Nosotros cometimos este error: nos casábamos con una versión de la historia para aprender después de dicha versión tenía omisiones y distorsiones que nos llevaron a quedar mal parados. Pero aprendimos de nuestros errores. Ahora entendemos que cuando se habla mal de alguien en consejería es solo una versión de la historia y no podemos tomar partido. Y si queremos tomar partido, tenemos que juzgar con justo juicio, lo cual requiere mucho trabajo de investigación y evaluación, escuchando y analizando ambas partes.

No aceptas con facilidad un chisme contra el liderazgo

Cuando el comentario negativo que se da “durante la consejería” es de de un líder de la iglesia, la Biblia dice:

No escuches [admitas] ninguna acusación contra un anciano, a menos que haya dos o tres testigos que la confirmen. (1Ti.5:19)

Pablo sabía bien que por la guerra espiritual que el liderazgo impone contra el enemigo, este querría contratacar difamando a su persona. Así que pone un lineamiento para parar ese contrataque del enemigo: “no admitas ninguna acusación contra un anciano de la iglesia a menos que haya dos o tres testigos que la confirmen”.

Cuando hay una acusación sin testigos o pruebas, Pablo te dice: “ni le pongas atención”, pero si tiene pruebas o los 2 o 3 testigos, se puede tornar en un tema MUY delicado. Si es un pecado de índole menor, cosas como: “el pastor a veces no me saluda en la reunión”, o “siento que tiene algo contra mi”, o “me dio un mal consejo” o “no ha cumplido lo que me prometió”, etc. se le exhorta a la hermana a que hable con el líder y lo confronte directamente, y se le amonesta a que no hable de él a sus espaldas sino de frente, y si no pudo arreglar el asunto, lo haga con testigos.

Si es un pecado mayor el liderazgo de la iglesia lo tiene que juzgar

Sin embargo, si el pecado del que se la acusa es de índole mayor, cualquiera de los que se menciona en 1Co.6:9-10, o que ponga en juego alguna de las calificaciones requeridas para pastor (1Ti.3:1-7), se vuelve algo similar a cuando en consejería una persona te dice “estoy siendo infiel a mi esposa”: no se puede quedar solo con el consejero, pues se vuelve partícipe de dicho pecado, sino que se le dice: “tienes que confesar tu pecado a tu conyugue, y te doy de plazo tantos días antes de que yo se le comente a tu esposa”. Así aquí, se le dice que tiene que traer el caso delante de los líderes (ancianos) de la iglesia para juzgar al pastor, pues, de ser cierto, no puede seguir con el pastorado, y se le tiene que dar un deadline corto para que lo haga. Si dicha persona no lo hace terminado el deadline uno tiene que traer el caso delante de la iglesia para que el liderazgo juzgue al pastor.

Si son ciertas las acusaciones, y no procedes así, te haces copartícipe del pecado del pastor pues lo estás encubriendo en perjuicio de la iglesia y del pastor mismo. La iglesia corre peligro y también el alma del pastor. Si no son ciertas las acusaciones y no procedes así, te haces coparticipe de las grabes difamaciones que se están realizando contra el pastor. Así que, sea por una u otra razón, el caso se tiene que salir a la luz. Mientras que el pecado de un cristiano no pasa a mayores cuando solo es un miembro de la iglesia, cuando es un líder, en cambio, se vuelve algo sumamente delicado, pues lo descalifica del liderazgo, y de continuar con su labor, la iglesia corre peligro, y también su alma. Sacar el grave asunto a la luz es un acto de amor y lealtad, tanto al pastor, como a la iglesia. Por eso el pecado del liderazgo se trata diferente.

¿Te imaginas que el asunto sea algo grave y te quedas callado? ¿te imaginas que sea cierto y otra persona se vuelva víctima del pecado del pastor que nunca recibió reprensión porque nunca salió a la luz? Tú que sabías te volverías corresponsable por lo que sufrió la segunda víctima, pues nunca dijiste nada.

Entiendo que es la primera vez que sucede este asunto y que no hayan sabido como proceder. Por eso quería verlos en persona para hablar con ambos… lastima que no accedieron.

En este caso en particular la persona que acudió con ustedes y que me acusa de acoso sexual, habló ella conmigo del incidente, le aclaré que no fue ningún acoso sino un empujón por lo apretado del espacio y las prisas con las que andaba, y según yo se aclaró el asunto, pues ella me contestó: “Gracias por aclararlo hermano, sí no sentí ninguna mala intención de su parte, Dios le bendiga”. Pero luego me entero que me siguió acusando de acoso sexual con otras personas a pesar de haber aclarado el asunto y ella aceptado la aclaración. Si quería insistir en la acusación me debió haber informado y/o debió haber ido con el liderazgo de la iglesia para que se me juzgara, pero no lo hizo, sino que fue con terceros, entre ellos ustedes. Una acusación así de delicada no se puede guardar con ustedes, cuanto más cuando ella no tiene pensado traer el caso ante la iglesia en el corto plazo y tal vez nunca. Ustedes dicen que tienen pantallas, audios y videos. Sino lo traen al liderazgo de la iglesia para que yo sea juzgado, se harían partícipe de “mi pecado” si fuera cierto y dejarían que la iglesia corra peligro, y si no es cierto se harían participe del pecado de difamación que ella está cometiendo, pues al no traer a la luz el asunto, están encubriendo a una persona que necesita ser reprendida en su difamando contra el liderazgo. Así que los exhorto a que hagan lo correcto. Traigan el asunto ante el liderazgo de Minas y no se hagan copartícipe de ningún pecado. Javier, los dos Jorge, Gustavo y Pepe, con gusto escucharan lo que tengan que decir.

Bendiciones

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